miércoles, 31 de octubre de 2007

LOS CHICOS DE 2do ESCRIBIERON SOBRE EL ÁRBOL

¿Sabías acaso...?

¿Sabías que la madera de tu cama, la de aquella mesa o esos pisos, tiempo atrás tuvieron vida de árbol, fueron árboles?

Por entonces lucieron una gran corona de hojas verdes y raíces poderosas.

Y, ¡quien sabe! tal vez también el nacimiento de sus brotes y flores en el comienzo de la primavera, y la aparición de los primeros frutos del verano.

Seguramente, también saben de grandes tormentas, de rayos y truenos y de vientos furiosos que los sacudieron pero no pudieron con ellos. Porque resistieron.

Y, después de recorrer un largo camino, por fin llegaron a tu casa con su nuevo nombre de madera, en forma de pisos, puertas, mesas, camas...



El árbol siguió creciendo. Cuento

Graciela Montes

Había una vez una hojita, con su correspondiente tallo que se abrió paso entre el cemento de la avenida Nueve de Julio de la ciudad de Buenos Aires más o menos a la altura de la avenida de Mayo.

Empujo no se sabe bien como, con esa rara fuerza de las plantas, que raicita a raicita, milímetro a milímetro, levantan veredas o derrumban casas, y se abrió, redonda y brillante, al sol de una mañana de jueves.

Esta planta que digo yo: fue una planta chiquita lo que se dice chiquita l primer día, y a gatas si se salvo que la aplastaran por estar bien ubicada en un rinconcito, junto a la garita del cuidador de la playa de estacionamiento. Al día siguiente, en cambio, nadie podría haberla llamado chiquita: tenía sesenta y nueve hojitas redondas, cinco ramas y un tronco grueso. Y ya echaba su sombra.

Una mañana después era un arbolito bastante importante, y la gente que cruzaba la Nueve de Julio le revisaba con los ojos el follaje para descubrir el brillo de alguna fruta.

Pero no era tiempo de fruta para la hojita que se hizo árbol. Era tiempo de crecer, de crecer creciendo.





Mi amigo el árbol. No discriminar

Era invierno, los árboles movían sus hojas y de a poco se iban cayendo.

El primero en quedarse pelado fue el castaño. Casi todos los árboles se burlaban de él.

Un día apareció Gonzalo, un nene que se dio cuenta que el árbol sufría porque no tenía amigos, lo habían dejado solo.

Él decidió ser su amigo y se lo dijo al castaño, este se puso muy contento.

Gonzalo lo regaba y le hablaba todos los días con mucho amor hasta que los brotes se fueron convirtiendo en flores y más flores.

Los otros árboles lo miraban y decían que era el árbol más lindo del jardín y decidieron hacerse amigos, así Gonzalo sonrió feliz.

Moraleja: Reconocer y respetar las diferencias entre las personas adoptando hacia ellas una actitud positiva.

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BIENVENIDOS AL AÑO 2008

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"Duro es el camino que no es fácil. No se si habrá tiempo para descansar, en esta aventura de amor y coraje, solo hay que cerrar los ojos y echarse a volar."